lunes, 21 de diciembre de 2015

¡SALVEMOS EL ATENEO ESPAÑOL DE MÉXICO!


El compromiso de México con España tiene una larga historia. Desde el inicio de la guerra civil el presidente de México, Lázaro Cárdenas, ofreció el suelo mexicano y su protección a los españoles leales. En 1937, a petición del Comité Iberoamericano de Ayuda al Pueblo Español, llegan a México cerca de 500 niños, hijos de republicanos muertos en la guerra. También en 1937 se sientan las bases de una institución que se convertiría en un mito La Casa de España en México.

En el Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, celebrado en Valencia en 1937, uno de los escritores de México declaraba: “lo que no pudieron hacer los conquistadores en trescientos años de lucha; adueñarse de nuestras almas, lo ha conseguido el pueblo español en ese día memorable que en Cataluña, en Madrid y en Valencia aplastaban a los traidores militares… os digo en nombre del pueblo mexicano que en esta gloriosa lucha que estáis realizando por la libertad humana y el porvenir del mundo, México, como un solo hombre,  está con vosotros”.

Al finalizar la Guerra Civil Española un importante número de españoles se exiliaron en México, esto fue posible por la solidaridad y empeño de su presidente. Cárdenas recibió en el puerto de Veracruz a los primeros exiliados españoles que llegaron en el Sinaia, en sus palabras de bienvenida dijo: "Los altos valores que representáis en las ciencias y en las letras contribuirán al brillo de la cultura nacional y recogeremos, a la vez, el ejemplo de superación de la intelectualidad española que puso su patrimonio espiritual al servicio de la república".

No obstante, a pesar de la leyenda sobre el exilio de los intelectuales en México, éstos suponían el 25% del total. Entre el colectivo de exiliados había un componente importante de obreros y campesinos, pero también militares.

Un grupo de estos españoles exiliados republicanos funda en 1949 el Ateneo Español de México con el fin de promover la cultura y la ciencia española en el país de acogida. Tuvo como antecedente el Ateneo Ramón y Cajal, creado en 1942, con fines médicos y científicos, pero era necesario ampliar los objetivos de este primer Ateneo a otras ramas del saber, con este fin a las ya existentes secciones de matemáticas, físico-química y las ciencias naturales, se suman la   filosofía, la historia, la economía, la literatura, la música, el teatro, el cine y la radio y las artes plásticas.

Los republicanos crearon, además, la Casa de España en México, el Colegio de México, la editorial de referencia internacional Fondo de Cultura Económica, entre otras. Todo ello generó una gran actividad cultural española; las propias autoridades mexicanas reconocían que hubo un antes y un después de la llegada del exilio español. Aunque en sus estatutos se incluyen los siguientes fines:
Defender la tradición de la cultural española.

Fomentar y estimular la continuación de dicha cultura.

Estrechar los vínculos de solidaridad entre los españoles en el destierro.
Coadyuvar [...] con independencia de toda política partidista específica a la liberación del pueblo español y al establecimiento del régimen republicano en su territorio, basado en la libertad y democracia.

Siempre abierto a las vanguardias, muy pronto se hizo eco también de la cultura hispanoamericana, fue un centro de investigación, biblioteca para el barrio, convocó concursos de ajedrez, visitas guiadas, actividades infantiles, etc. Centro de acogida y dialogo ayudó a otros refugiados de diferentes países perseguidos por dictaduras. En definitiva, como muy bien fue definido; “centro de apoyo de lo más valioso para el hombre: la paz, la justicia y la libertad”.  Con cerca de 22.000 ejemplares, su biblioteca es un centro de referencia mundial,   a la misma cada año acuden para desarrollar su trabajo más de 200 investigadores universitarios.

Entre sus fundadores y colaboradores se puede citar: León Felipe, Luis Buñuel, José Giral, Max Aub, Margarita Nelken, José Bergamín, José Miaja, Santiago Genovés, Juan de Oyarzabal, Joaquín D´Harcourt, Adolfo Halfter y tantos y tantos otros.

Hoy debido a la reducción de las ayudas oficiales se encuentra con serios problemas de financiación. Su presidenta Carmen Tagüeña, hija de un teniente coronel republicano, declaraba recientemente: “Las migraciones y los exilios siguen formando parte de la política, y aquí se preserva una lección histórica que no debe olvidarse” y “no es coleccionar reliquias, sino mantener viva una institución que representa la diversidad del exilio, un puente entre España y México, un activo cultural para ambas orillas”.

La Asociación de Descendientes del Exilio Español reivindica que esta parte tan importante de nuestra historia no caiga en el olvido y para ello exige a las autoridades españolas competentes en la materia que ¡ SALVEN EL ATENEO ESPAÑOL DE MÉXICO !.


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